Vive una experiencia inolvidable explorando tres de los lugares más emblemáticos de la península de Yucatán. Comienza el día visitando Chichén Itzá, una de las nuevas siete maravillas del mundo moderno, donde podrás admirar la imponente pirámide de Kukulkán, el Templo de los Guerreros y el famoso Juego de Pelota, mientras descubres la fascinante historia y cultura de la civilización maya.
11 Hours
Visita guiada en Chichén Itzá
Tiempo libre para explorar y tomar fotografías
Nado refrescante en el Cenote Xcajum
Recorrido por Valladolid
Almuerzo buffet con comida yucateca
Transporte cómodo con aire acondicionado
Guía certificado bilingüe
Paradas opcionales para compras de artesanías

Comida
Transporte ida y vuelta a hotel
Bienvenidos a Chichén Itzá, una de las ciudades más poderosas y enigmáticas del mundo maya.
Frente a ustedes se alza El Castillo, también conocido como la Pirámide de Kukulkán, el símbolo más reconocido de esta civilización.
Cada uno de sus cuatro lados cuenta con 91 escalones, que junto al último peldaño superior suman 365, representando los días del año solar.
Durante los equinoccios de primavera y otoño, la luz del sol proyecta la sombra de una serpiente que desciende por la escalinata norte, un fenómeno que los mayas diseñaron con exactitud astronómica para honrar al dios Kukulkán, la serpiente emplumada.
A pocos metros se encuentra el Gran Juego de Pelota, el más grande de toda Mesoamérica. Aquí los jugadores no usaban las manos ni los pies: solo los codos, las rodillas y las caderas.
Este juego tenía un profundo significado ritual; representaba la lucha entre el día y la noche, la vida y la muerte.
El sonido en este lugar es único: si aplauden frente al templo, escucharán el eco rebotar siete veces, como una prueba de la avanzada acústica de los mayas.
El Templo de los Guerreros y el Grupo de las Mil Columnas muestran el poder militar y religioso de esta ciudad.
En lo alto, se observan esculturas de guerreros, sacerdotes y el famoso Chac Mool, figura que servía para ofrecer tributos a los dioses.
Cada columna, cada relieve, narra la historia de una sociedad profundamente organizada, con conocimientos avanzados en astronomía, matemáticas y arquitectura.
En el área del observatorio o El Caracol, los mayas estudiaban los movimientos de Venus y otros cuerpos celestes.
Desde aquí lograron crear calendarios con una precisión que aún asombra a los astrónomos modernos.
La plaza principal, los templos menores y los juegos de pelota secundarios forman una red simbólica que refleja el orden cósmico y espiritual en el que creían.
Nada en Chichén Itzá fue construido al azar; cada orientación, cada sombra y cada piedra tenía un propósito dentro de su visión del universo.
La ciudad fue un centro político, religioso y comercial que unió a pueblos de toda la península.
Su mezcla de estilos arquitectónicos revela la convivencia entre distintas culturas, como los mayas y los toltecas, quienes aportaron la influencia del dios Quetzalcóatl, representado también como Kukulkán.
Chichén Itzá no solo es una maravilla arqueológica, es una conexión viva con el pensamiento de una civilización que logró medir el tiempo, observar las estrellas y construir en armonía con la naturaleza.
Caminar entre estas estructuras es recorrer más de mil años de historia, de conocimiento y de legado.
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